ERFOUD – EL DESIERTO DEL SAHARA


Para llegar a Erfoud, última ciudad previo a ingresar al desierto, al desierto de verdad, al sahara, esa inmensidad de arena que se extiende desde el mar rojo hasta el océano atlántico.
Abarca 9.400.000 kms cuadrados, para darnos una idea de su tamaño recordemos que Argentina tiene 2.780.000 kms cuadrados, es decir que entran en el Sahara 3 argentinas y media… impresionante ¡!!!
Nuestro hotel esta ubicado al pie del sahara, donde comienzan las dunas anaranjadas algunas de las cuales miden 150 metros de altura.
Nos reciben con el tradicional te de menta, una exquisitez bereber a la que jamás hay que rehusar ya que se toma como una ofensa, mas aún, para demostrar amabilidad hay que tomar dos o tres de esas pequeñas tazas tan azucaradas.
Fuimos en camionetas a una tradicional Jaima (vivienda tipo carpa) en medio del desierto, donde fuimos convidados una vez mas con te de menta y de ahí a otra población a realizar un paseo en camello por entre las dunas.
La ventaja de estas arenas –a mas de su maravilloso color anaranjado- es que no queman como las nuestras de la provincia de Buenos Aires, tan es asi que nuestro guía bereber va caminando descalzo por delante de los camellos guiándolos.
Como el sol es muy fuerte no queda mas remedio que colocarse en la cabeza un pañuelo bereber que protege y arroja sombra Montando un camello en medio de las dunas del sahara con un sol que quema, una racimo de pequeñas palmeras por allá, escena romántica soñada, me sentía un bereber criollo hasta que comenzó a sonar una musiquita extraña, nuestro guía mete su mano en la túnica, extrae un celular de última generación y se pone a hablar en un idioma extraño… se acabó el romanticismo en manos de la tecnología….