Día 02 - Phoenix


Palm Springs esta ubicada en medio de un desierto hipercalido en esta época del año y con nada de humedad por lo que en el desayunador del hotel ubicado al lado de la pileta mediante unos pequeños cañitos se hecha vapor de agua para justamente insertar un poco de humedad al ambiente ya que resulta hasta complicado respirar. El mismo sistema vimos anoche a la entrada de un restaurante mexicano, se vaporiza el ambiente.
La moto amaneció esta mañana llena de ceniza producto del incendio de bosques y ya a las 9 de la mañana teníamos 38° de calor, pufffff
El trayecto que recorrimos entre Palm Springs y Phoenix fue de 530 kms por autovía, con un paisaje absolutamente desierto, solo algunos cactus de vez en vez, montañas peladas y nada mas, solo el calor agobiante a lo que hay que sumarle el que arroja el escape de la moto que esta cocinando la pierna derecha de Liliana.
Pero esto no es nada al lado del susto que pasamos, resulta que la Harley Electra Glide que montamos posee un indicador de combustible, el que por supuesto voy vigilando.
Un par de veces cuando marcaba la mitad del tanque le coloque diez dólares y casi se llena, asi que sorprendido por el bajo consumo me descuide y cuando quise acordar de la mitad del tanque hacia el cero la aguja bajo tan rápidamente que me sorprendió la luz de advertencia encendida, todo esto en medio de la nada, con distancias muy largas, calor insorportable, dificultades de idioma, una película de terror.
Llegamos aun parador que solo tiene un poco de sombra, unos baños y algunos bancos para descansar y allí comencé a preguntar y la verdad es que la gente es muy solidaria, uno presto su celular para que otro llamara al 911 explicando la situación y llego la promesa de ayuda en unos minutos. Pero el tiempo paso y nadie llego asi que pare a un coche de policía, al volante un morocho cara de mexicano, le pregunto si habla español, y no entiende, le explico en ingles lo que me sucede y no entiende, le doy las gracias por fuera y la reputeada por dentro y me voy y cuando estoy a un par de metros me llama y me pregunta: hablas español?? Que hdp mexicano renegado, bueno, al fin no me ayudo pero llamo a otro policía, esta vez gringo quien primero verifico que la moto no fuera afanada y luego acordamos en que nos patrullaría hasta una cercana gasolinera y para el supuesto de quedarnos sin combustible nos llevaría hasta allí.
Asi fue que recorrimos algunas millas patrullados por la policía de Arizona rezando para que apareciera de una vez la gasolinera y el milagro se produjo!!! Pudimos llegar con el vapor del ultimo soplo de gasolina y ya me hice la promesa que cuando la aguja marque la mitad hay que repostar a tope, siempre se aprende de los errores.
Al fin llegamos a Phoenix con terrible calor y por suerte el hotel tiene pileta asi que allí fuimos a dar de cabeza culo y panza para refrescarnos.
Liliana se porta muy bien, se banca el calor, los kilómetros y la ruta y solo la jode el exceso de calor que despide el escape, pero lo solucionamos parando cada tanto.