Día 04 - Tartagal - Yacuiba


Antes de dejar Tartagal recorrimos parte de la zona donde ocurrió el alud de barro meses atrás y lo que se ve en este momento es mucha gente trabajando y reconstruyendo puentes y defensas, de acuerdo al relato de los lugareños el barro llegó hasta el centro de la ciudad sepultando barrios enteros.
Dejamos Tartagal que en general se ve como una ciudad bastante modesta para decirlo con elegancia y enfilamos hacia Profesor Salvador Mazza, ultima localidad argentina antes de cruzar a Bolivia.
El paisaje se presenta muy pintoresco con montañas cargadas de monte nativo, mucho árbol y verde por todas partes y también muchos puestos de control de gendarmería, no menos de 4 en apenas 60 kms
Al fin llegamos a la frontera y aquí si que se ve todo raro: mucha gente dando vueltas; vendedores ambulantes por todos lados y cientos de bagalleros (esa es su denominación oficial) que han formado una cooperativa y se dedican a llevar mercadería en carritos de dos ruedas que van empujando hasta Pocitos, del otro lado de la frontera.
El dia de hoy llevaban bolsas de harina asi que la fila de carritos era interminable uno detrás del otro y todos cruzando la frontera y llevando la mercadería para el otro lado.
El tramite en la frontera fue mas rápido de lo esperado y cuando quisimos acordar ya estábamos haciendo migraciones del lado boliviano, y allí tuvimos que sacarnos un par de fotos con un primo hermano del Presidente Evo Morales.
El pronostico del tiempo señala que hoy llueve en Santa Cruz de la Sierra y con mucho viento además, asi que por precaución decidimos quedarnos en Yacuiba a hacer noche y mañana viernes partir hacia aquella otra ciudad.
Yacuiba es muy parecida a Ciudad del Este en Paraguay, es decir cientos de puestitos donde se vende de todo, eso si, los vendedores no molestan para nada y se puede caminar tranquilamente por el lugar.
Es todo muy barato, por ejemplo estamos alojados en un lindo hotel bien equipado por $ 120 y al momento de cambiar dinero nos han cotizado 7 bolivianos por dólar.
Por lo poco que hemos podido ver hasta ahora las cosas cuestan la mitad que en la Argentina.